Amanece en Praga y comenzamos nuestra visita a la hermosa ciudad por el plato fuerte: su Castillo. No penséis que se trata de una única construcción, en este caso el recinto se encuentra repleto de hermosos edificios que forman un conjunto arquitectónico impresionante.
Atravesamos el centro histórico de Praga por su arteria principal, la calle Karlova, bastante abarrotada ya desde primera hora, y cruzamos el río Moldava por el archiconocido Puente de Carlos IV.

La entrada al recinto del Castillo es gratuita, sin embargo y aunque sean de pago te recomendamos acceder al interior de algunos de sus edificios. Estas visitas adicionales están englobadas en la entrada combinada Circuito B, que incluye el Antiguo Palacio Real, la Basílica de San Jorge, el Callejón del Oro con la Torre Daliborka y la Catedral de San Vito (sin subida a la torre), todo ello por aproximadamente 10 €. En la página oficial podéis ver los horarios actualizados según la temporada en que visitéis la ciudad.




Tras esta espectacular visita almorzamos en un fantástico restaurante junto al río con vistas al famoso puente. Con fuerzas renovadas dedicamos la tarde a pasear por Malá Strana, un barrio que ha sabido conservar su encanto tradicional. Aparte de sus bellas calles podemos encontrar una interesante muestra escultórica del artista David Cerný. Os aseguro que las controvertidas obras de este escultor checo no os dejarán indiferentes. Además suponen un interesante contraste con la arquitectura medieval de la ciudad.
Un interesante recorrido por este barrio nos lleva a conocer rincones imprescindibles como el Palacio y Jardín Wallestein o la Isla de Kampa.




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La arquitectura medieval de la ciudad, tiene que ser bellisima
Próximamente iremos a Praga y seguiremos atentamente vuestros consejos, muchísimas gracias