El Parque Nacional Queen Elisabeth es el más famoso de Uganda. Ofrece un paisaje de sabana con las impresionantes montañas Rwenzori como telón de fondo a las praderas de Kasenyi e Ishasha, famosas por sus leones trepadores. También es posible disfrutar de las vistas a una colección de cráteres volcánicos extintos, navegar por el Canal Kazinga, el cuál comunica los lagos George y Edward, con una deslumbrante variedad de aves y cientos de hipopótamos o adentrarse en la Garganta de Kyambura para rastrear chimpancés.

Indice
Para conocer las rutas de acceso a él, puedes leer nuestro itinerario por Uganda donde te explicamos el recorrido por carretera que utilizamos, así como consejos de conducción.
Además, te recomiendo leer nuestros consejos para tener éxito en tus safaris por libre.

Nuestra visita al parque supuso de altas dosis de improvisación, debido a que varios imprevistos no nos permitieron seguir nuestro planning original. Estaba previsto que accediéramos al parque por la puerta sur llegando desde el Parque Nacional de Bwindi. Sin embargo, la empresa de alquiler del coche reservó el trekking de los gorilas en un sector distinto al que nos confirmo, estando este más alejado de lo previsto y encontrándose, tras unas fuertes lluvias, la carretera para salir de allí hacia Ishasha en muy mal estado. Por tanto, tuvimos que dar un rodeo para llegar a Queen Elisabeth, perdiendo la mañana en el traslado y teniendo que acceder por su puerta central, Katunguru. No contentos con eso, nuevamente la empresa de alquiler del coche, se confundió en las fechas de la reserva del trekking de chimpancés en Kyambura y nos quedamos sin poder hacerlo.
Te dejo nuestro planning incial y recomendado:
Finalmente nuestro paso por Queen Elisabeth quedó de la siguiente manera:
Llegamos a mediodía a Engiri Game Lodge, nuestro alojamiento en la puerta central del parque. Almorzamos y sobre las 15:00h nos fuimos a disfrutar de la tarde en él.
La primera tarde en el parque la pasamos recorriendo las planicies de Kasenyi repletas de antílopes, lo que aumenta la probabilidad de ver felinos. Encontramos también facóqueros, búfalos, hipopótamos en la orilla del lago y algunas aves. Uno de los guardaparques nos indicó donde se encontraba un león subido a un árbol pero se encontraba tan lejos del camino que apenas se apreciaba con los prismáticos.


En nuestro segundo día pasamos la mañana en Ishasha en busca de leones trepadores. La pista de acceso estaba en bastante buen estado, a excepción de la zona central donde encontramos unos 10 km de inmensos socavones. Por el camino nos cruzamos con muchos monos, elefantes y un sinfín de mariposas que alzaban el vuelo a nuestro paso en lo que parecía una fantasía. Tardamos en torno a una hora y media en recorrer el trayecto, pero mereció la pena la paliza de hacer el recorrido ida y vuelta. Era la única opción que nos quedaba tras no haber podido acceder al parque por el sur.


El paisaje de este sector del parque es realmente bonito, con un frondoso valle por el que discurre el río Ntungwe. Al acceder por la Puerta Katookye el guardaparques nos indicó donde encontrar un leopardo descansando en las ramas de un árbol. Fuimos directos al lugar pero los turistas ya se estaban dispersando. Llegábamos tarde, el leopardo se había marchado. Aún así pudimos disfrutar mucho del paisaje, de bastantes antílopes y bisontes, de manadas de elefantes y aunque estuvimos un buen rato deambulando por la zona de las higueras, no hubo suerte con los leones trepadores aquí, aunque sí pudimos verlos en Murchison Falls. La mejor hora para verlos son las centrales del día, suben a los árboles para refugiarse del calor. Salimos por la Puerta Sur, justo donde se encuentra la mayor concentración de higueras, su árbol preferido.




Regresamos al alojamiento a comer y realizamos por la tarde el crucero por el canal de Kazinga. El lugar es famoso por la alta concentración de hipopótamos y aves que se pueden encontrar. La mejor hora para la navegación son las 14:30h, pues es cuando más calor hace y por tanto más animales se acercan a refrescarse en sus aguas. El barco se toma junto al puente Katunguru. El recorrido duró 1,5h y fue muy entretenido. Aparte de encontrar montones de aves increíbles y de hipopótamos, vimos cocodrilos, elefantes, monos y lagartos.




Se estima que más de 2.000 hipopótamos viven a lo largo del canal. Sus excrementos son vitales para el canal; actúan como un potente fertilizante natural que nutre el agua, permitiendo que las poblaciones de peces (especialmente la tilapia) prosperen, lo que a su vez sostiene a las aves y a las comunidades locales. Aunque parecen perezosos mientras flotan, son extremadamente territoriales y agresivos si se sienten amenazados. No saben nadar, lo que hacen es caminar o correr por el fondo de los ríos. Pasan hasta 16 horas al día sumergidos para mantenerse frescos, pues su piel es muy sensible a la luz solar. Segregan una sustancia rojiza conocida como «sudor de sangre». No es sangre ni sudor real, sino un pigmento que actúa como protector solar y antiséptico para evitar infecciones. Al caer la noche, salen del agua para pastar, pudiendo consumir hasta 35-40 kg de hierba en una sola jornada.
Si dispones de tiempo al terminar es interesante acercarse a última hora de la tarde a las praderas del norte de Kazinga, donde puede verse, una vez que el sol es más benevolente, a los animales abandonar las frescas aguas del canal y regresar a las praderas.
Para la mañana de nuestro tercer día en el parque teníamos previsto realizar el trekking en la Garganta Kyambura. Aunque la probabilidad de ver chimpancés aquí no es muy alta, el paisaje es muy bonito por lo que decidimos realizarla solamente para disfrutar del paisaje durante la ruta de senderismo. Si además teníamos suerte y veíamos algún chimpancé pues bienvenido sería. Íbamos a realizar otro trekking para rastrear chimpancés en el Parque Nacional de Kibale, donde era probable que los viéramos, por lo que no nos preocupaba no verlos aquí. Sin embargo, como explicamos previamente nos fue imposible realizarla. Sin reserva únicamente puedes acercarte a ver el mirador de la garganta.
Dedicamos la mañana del tercer día a recorrer las planicies del norte de Kazinga, donde vimos nuestra primera hiena moteada, bastantes elefantes, monos, pumbas y aves.
Ahora sí, como teníamos previsto, abandonamos el parque a través de la carretera escénica de los cráteres volcánicos y pusimos rumbo al Parque Nacional de Kibale. Hicimos una parada en Fort Portal para almorzar en el restaurante Garden.

€€. Muy recomendable
Nos alojamos dos noches en un bungaló de madera muy bonito, con camas con dosel de mosquitera y un confortable baño. Disponía de porche donde relajarse y deleitarse con las visitas de los animales de la zona. A nosotros nos visitó un elefante, un bubú cabecinegro, murciélagos y algunos roedores que se lo pasaron muy bien subiéndose encima mía.
La ubicación es fantástica, en el corazón del parque, junto a la puerta Katunguru, por lo que estás muy cerca los principales puntos de interés y de la gasolinera.
Dispone de restaurante en el edificio principal por lo que nosotros hicimos todas las comidas en él y estuvieron bastante bien. No dispone de comidas a la carta sino de un menú que cambia a diario y en el que puedes optar entre 3 ó 4 opciones de entrante y plato principal. Creo recordar que el horario del comedor era de 12:00h a 15:00h. El horario del desayuno está muy bien porque te permite desayunar antes de salir temprano para ver el amanecer.
No hay vallas que aseguren el perímetro por lo que el personal del hotel te acompaña cuando no hay luz solar y tienes que salir de tu bungaló.
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