Uganda, conocida como la Perla de África, es un país de una belleza exuberante. Con una gran variedad de paisajes: selvas, sabanas, montañas, glaciares, inmensos lagos y volcanes, alberga en tan variados ecosistemas, una biodiversidad increíble y por tanto, una experiencia de lo más completa.
Indudablemente, nos fijamos en este destino porque albergaba la posibilidad de conocer al gorila de montaña en libertad, pero también porque aquí, además de chimpancés y otros primates, es posible disfrutar de los animales de la sabana con los que todo viajero sueña cuando piensa en África.

La guerra civil de Uganda en los años 80 provocó la casi desaparición de muchas especies e incluso la extinción total de algunas de ellas. Sin embargo, el gran esfuerzo de los últimos años por la conservación y reintroducción de la fauna está consiguiendo devolverle su gran riqueza de vida silvestre.
Y con estas pretensiones nos embarcamos en una gran aventura. Alquilamos un 4×4 y recorrimos el país por libre, al son de los baches, al ritmo de nuestro extasiado corazón. Alcanzamos el desértico norte en el Parque Nacional de Kidepo, la densa selva del Bosque Impenetrable de Bwindi y nos fundimos con la sabana hasta la orilla de lagos infinitos llenos vida en Queen Elisabeth, Lake Mburo y Murchison Falls.

Indice
Las Montañas Virunga, una cadena de volcanes que se extiende por la frontera de la República Democrática del Congo, Ruanda y Uganda, alberga la única población de gorilas de montaña del mundo. De los poco más de 1.000 individuos de esta especie en peligro crítico de extinción, más de la mitad de ellos se encuentra en la zona ugandesa del Bosque Impenetrable de Bwindi.
Realizamos un trekking a través del bosque para visitar una de las familias de gorilas que se encuentran habituadas al contacto con humanos. Adentrarse en el bosque ya de por sí es maravilloso, tan genuino y misterioso, sin embargo, encontrarse con los gorilas es una experiencia sobrecogedora.

Al intercambiar una mirada con un gorila se produce un entendimiento mutuo con una carga de significado que no he sentido con ningún otro animal.
David Attenborough
Poder observar a escasos pasos como juegan los bebés, a los adultos alimentarse, acicalarse o descansar. Verles interactuar, relacionarse entre hermanos o las riñas de la mamá a los pequeños. Oírles comunicarse y como el espalda plateada los tranquiliza diciéndoles «estoy aquí» porque no se pueden ver entre la densa vegetación. Desde luego es la experiencia más entrañable y emocionante que hemos vivido nunca durante un viaje.
Puedes ver un vídeo resumen con nuestra experiencia que te hará entender en unos segundos de qué hablo.
El Parque Nacional de Kidepo es el más recóndito de los espacios protegidos ugandeses. Hasta hace unos pocos años sólo era accesible en avioneta. Sin embargo, ahora, y sólo durante la estación seca, es posible aventurarse en unas 10 horas de coche (por supuesto, todoterreno) por maltrechos caminos, botando hasta descoyuntarse y rezando para no quedarse tirado hasta llegar a él. Pero créeme cuando te digo que merece totalmente el esfuerzo. Kidepo nos ha parecido el más espectacular de todos los parques de sabana de Uganda, y según dicen se encuentra entre los más impresionantes de toda África.

Ubicado en los valles semiáridos de Karamoja, el parque se localiza justo en la frontera entre Sudán del Sur y Kenia. Un dramático paisaje dominado por montañas y vastas praderas bañadas por los ríos Kidepo y Narus, los cuales se quedan sin agua durante la temporada seca y atraen a los animales a pequeñas charcas dispersas. La cantidad de animales es apabullante, además de ser el único parque ugandés en el que es posible ver al guepardo, la hiena rayada, el zorro orejudo y algunas especies de antílopes.

Nuestro primer safari en África fue en el Parque Nacional del Lago Mburo. No tenía ninguna referencia con la que comparar y no sabía muy bien qué esperar. Pensaba que encontrar animales sería muy complicado y más yendo solos, sin contar con la experiencia de un guía. Que pasaríamos horas aburridos dando vueltas sin ver nada interesante en un secarral bajo un sol infernal. Y sin embargo, fue cruzar la barrera de acceso al parque y quedarnos en shock. Era un vergel y los animales estaban por todas partes. Montones de antílopes, impalas, jirafas, cebras, búfalos, facóqueros, primates, hipopótamos y aves. ¿Esto era normal? ¿Así de fácil era ver animales en un safari en África? Al visitar el resto de parques nos daríamos cuenta de que no. El Lago Mburo es un lugar especial, un jardín del Edén.

El Parque Nacional del Lago Mburo, a pesar de ser el más pequeño de Uganda, es una auténtica joya debido a la gran concentración de vida salvaje. Al carecer de elefantes dispone de una exuberante vegetación, además de grandes humedales y una red de lagos conectados.
La experiencia con la empresa con la que alquilamos el vehículo 4×4 en Uganda ha sido horrible. El motivo fundamental es que nos dieron un vehículo con los frenos averiados y tuvimos un accidente. Por suerte íbamos muy despacio ya que conducíamos por ciudad y el golpe no ocasionó más que un bollo en el coche y destartalarle el tenderete a un pobre vendedor callejero, pero las consecuencias, si los frenos hubiesen dejado de funcionar a más velocidad, podrían haber sido muy graves.

Durante el viaje tuvimos que ir tres veces al taller, y no fuimos más veces porque ya nos negamos. Dos de ellas para reparar los frenos y la tercera para reparar la palanca de cambio de tracción, que también estaba en mal estado y se quedaba bloqueada.
Además, se equivocaron de fecha para reservarnos el trekking en la garganta de Kyambura y nos quedamos sin poder hacerlo y nos reservaron un sector en Bwindi para hacer el trekking de los gorilas diferente al que nos dijeron inicialmente, por lo que tuvimos que cambiar a la carrera nuestros alojamientos. Menos mal, que por suerte encontramos algo disponible. Para colmo, no había nadie para devolver el coche de alquiler en el aeropuerto, aún habiendo quedado previamente con ellos, por lo que estuvimos a punto de perder el dinero del depósito de seguridad del alquiler. Después de discutir mucho con ellos por teléfono, conseguimos in extremis que apareciera alguien a devolvernos el dinero antes de que despegara nuestro vuelo.

Se ha vendido a los turistas una idea bastante idealizada de lo que es viajar al África de los safaris, especialmente asociada al lujo. Alojamientos de ensueño en la sabana y pequeños oasis turísticos con ambientes que recrean paraísos que nada tienen que ver con lo que hay de puertas para fuera. Y no digo que no sea maravilloso vivir una experiencia a lo Memorias de África, pero resulta poco realista no mostrar que también veras mucha miseria.

Uganda es un país africano que ha sido bendecido con el agua. Tanto sus glaciares como sus bosques nutren de agua a sus fértiles tierras a través de una gran red hídrica, fuente del río Nilo. Esto permite a los ugandeses desarrollar la agricultura y al menos tener siempre algo que llevarse a la boca.

En la zona norte del país, más escasa en agua y recursos, sólo pueden encontrarse unas pocas tribus que viven de manera ancestral. Sin embargo, allí es donde más a gusto me he sentido porque se les veía alegres, había limpieza y vivían con una fuerte vinculación con la naturaleza adaptados al entorno. Por otro lado, en la zona sur, más industrializada y desarrollada en infraestructuras y tecnología, cuanto más grande era el núcleo de población más chabolas, más basura y más miseria. Me ha resultado duro enfrentarme a esa realidad.

Resulta frívolo estar gastándote una pasta gansa en tus vacaciones mientras ves que las personas de tu alrededor están penando por sobrevivir. Y aunque ellos nos han transmitido reiteradamente su agradecimiento por haber elegido Uganda como destino, pues para ellos supone un apoyo económico muy importante, me ha dado mucha pena verles vivir en esas condiciones.
Con esto sólo te quiero decir que te prepares. Además de la belleza natural de este hermoso país, también vas a ver a personas padeciendo una gran miseria y eso para personas sensibles, puede ser difícil de digerir.
El clima de Uganda es tropical húmedo. Al encontrarse en el ecuador las horas de sol y las temperaturas son muy estables a lo largo del año, aunque estas últimas se encuentran muy influenciadas por la altitud y las grandes masas de agua de los lagos. Se distinguen principalmente dos temporadas, una húmeda y otra seca. La seca es la más conveniente para viajar debido a que habrá más oportunidades de ver animales, pero sobre todo por tu seguridad, pues en la húmeda los caminos de acceso pueden ser impracticables incluso para un 4×4. Si tu viaje se limita a la zona sur del país, la temporada seca va de junio a septiembre y de diciembre a febrero. Sin embargo, si pretendes hacer un viaje más largo incluyendo el norte, la temporada seca en esa zona es exclusivamente de diciembre a febrero.

En la zona sur del país la acción de los lagos hace que el clima sea templado todo el año, con una temperatura media de unos 25ºC. Según nos desplazamos hacia el oeste, la altitud de las zonas de montaña hace que las temperaturas sean frescas, sobre los 15ºC, y las precipitaciones abundantes todo el año. Los locales decían en Bwindi que no había más de 3 días seguidos sin lluvia.
Al dirigirnos hacia el norte, en la zona de Murchison Falls, el clima se vuelve más seco y cálido, en torno a los 30ºC. Y ya en Kidepo el clima es semi-desértico, zonas muy áridas propensas a las inundaciones por lluvias repentinas y un calor sofocante, alcanzando más de 38ºC.

Diciembre 2025 – Enero 2026
Tras la comida de Navidad con nuestra familia, tomamos por la noche un vuelo con Ethiopian Airlines haciendo una escala de un par de horas en Adís Abeba, capital de Etiopía, un gran punto neurálgico para conectar destinos de toda África.
Sobre las 12:00h, con algo de retraso, aterrizábamos en Entebbe y recogíamos nuestro terrorífico coche de alquiler. Tras un frugal almuerzo fuimos a nuestro alojamiento donde nos recogieron para realizar un tour de avistamiento de aves en el pantano Mabamba, principalmente para ver el picozapato.


El solitario picozapato es un ave extraordinaria que vive en los pantanos del centro de África tropical. Su envergadura es bastante asombrosa pues puede llegar alcanzar el metro y medio de altura. Suele encontrarse en zonas aisladas de agua dulce poco profundas, donde predominan los papiros y tienen acceso a peces y otros vertebrados de los humedales como serpientes, anfibios, pequeños cocodrilos y aves para cubrir su dieta. Llama la atención el enorme pico con forma de zueco que le da nombre. Es una de las aves más raras y amenazadas de África por lo que es complicada de ver.
Comenzamos con una navegación en barca de una hora por el Lago Victoria hasta llegar al pantano de Mabamba. Allí nos cambiamos a una canoa acompañados de un guía de la reserva y un remero. Una vez dentro del humedal, rodeados de papiros, pudimos ver muchas aves acuáticas, principalmente sobre las plantas flotantes, pero sin lugar a dudas la que más nos impactó fue el picozapato. El regreso de nuevo en barco por el Lago Victoria fue muy agradable contemplando la puesta de sol. Una actividad muy recomendable, la disfrutamos mucho.
Al amanecer dejamos nuestro alojamiento en Entebbe y pusimos rumbo al Parque Nacional Lake Mburo. No llevábamos ni un kilómetro cuando los frenos se rompieron en un cruce y nos chocamos con un muro. Por suerte íbamos despacio y no nos pasó nada a nosotros ni atropellamos a nadie, aunque le descuajeringamos el tenderete a un pobre vendedor callejero. La empresa de alquiler no daba señales por teléfono así que regresamos al hotel y ellos nos buscaron un mecánico.
A media mañana pudimos emprender el viaje, bastante inseguros por cómo pudiera responder el coche. Por suerte el trayecto estaba asfaltado en casi todo el recorrido y discurrió con tranquilidad. Todo estaba empapelado con publicidad de las campañas electorales y en algunos espacios públicos se estaban celebrando mítines. Habíamos aterrizado en Uganda a pocas semanas de las elecciones.
Llegamos sobre las 15:00h a nuestro precioso alojamiento a las puertas del parque así que aprovechamos para almorzar allí.
Sobre las 16:00h estábamos accediendo por la puerta Sanga al Parque Nacional Lake Mburo. A pesar del incidente con el coche pudimos, al menos, disfrutar la tarde en el parque. Aunque es el parque de sabana más pequeño del país, alberga una biodiversidad impresionante, además de una gran variedad de hábitats: lagos, humedales, bosques de acacias y prados. Aquí puede verse la mayor población de cebras y elands del país.




Durante años se pensó que las rayas de las cebras eran sólo para esconderse de los depredadores pues cuando una manada corre, las rayas se mezclan visualmente, confundiéndoles y dificultándoles elegir una única presa para atacar. Sin embargo, se ha descubierto que las moscas y los tábanos evitan aterrizar en superficies rayadas porque el patrón visual las marea, y también hay teorías que indican que las rayas crean pequeñas corrientes de aire (el aire se calienta diferente en el pelo negro que en el blanco), ayudándolas a refrescarse bajo el sol africano. Cada cebra tiene un patrón de rayas único en el mundo.
Nuestro primer día lo destinamos básicamente a llegar a Bwindi, concretamente al sector Rushaga. Para partir el camino hicimos una parada en el lago Bunyonyi, en el mirador panorámico de Lake Arcadia Lodge, donde aprovechamos para almorzar.

Llegamos a nuestro alojamiento en el sector Rushaga sobre las 16:00h. Fueron aproximadamente unas 6 -7 horas de conducción. El itinerario que seguimos: Ntungamo – Kabale – Muko – Rushaga. La carretera estaba asfaltada excepto en el desvío desde la principal al Lago Bunyonyi y en los últimos 25 km de acceso a Bwindi. En este último trayecto hay un par de tramos con fuertes pendientes. Nos tocó un día lluvioso por lo que tuvimos que lidiar con el barro.
Era domingo, día del Señor, así que las carreteras estaban llenas de personas que con sus mejores galas se dirigían a la iglesia.

Tras acomodarnos en nuestro alojamiento, ubicado a las puertas del parque, dedicamos la tarde a dar un paseo por el pueblo y a comprar algo de artesanía local.
Puedes leer nuestra experiencia con los gorilas de montaña y todos los datos prácticos para organizar la actividad en este artículo.

Amaneció y seguía lloviendo después de toda una noche de lluvia intensa. Nuestro propósito para este día era alcanzar la entrada sur del Parque Nacional Queen Elisabeth, Ishasha Gate. Sin embargo, nos informaron en el alojamiento de que con la lluvia la pista que la comunica desde Rushaga se encontraba en muy mal estado y que con toda probabilidad el coche acabaría volcando. Así pues, regresamos por la pista de acceso, tremendamente embarrada ahora, hasta la carretera principal y dimos un rodeo por carreteras asfaltadas hasta llegar a la puerta central de Queen Elisabeth, Katunguru. Unas 6 horas hasta nuestro alojamiento en la puerta del parque. Almorzamos y sobre las 15:00h comenzamos a disfrutar de nuestros 3 días en el parque.

El Parque Nacional Queen Elisabeth es el más famoso de Uganda. Ofrece un paisaje de sabana con las impresionantes montañas Rwenzori como telón de fondo a las praderas de Kasenyi e Ishasha, famosas por sus leones trepadores. También es posible disfrutar de las vistas a una colección de cráteres volcánicos extintos, navegar por el Canal Kazinga, el cuál comunica los lagos George y Edward, con una deslumbrante variedad de aves y cientos de hipopótamos o adentrarse en la Garganta de Kyambura para rastrear chimpancés.
Te cuento detalladamente nuestro paso por el parque en el siguiente artículo.


Abandonamos el parque a través de la carretera escénica de los cráteres volcánicos y pusimos rumbo al Parque Nacional de Kibale. Hicimos una parada en Fort Portal para almorzar en el restaurante Garden.
Dejamos atrás los paisajes de la sabana y volvemos a sumergirnos en la profunda selva: hemos llegado al bosque de Kibale. Si las nubes lo permiten durante este trayecto pueden verse las Montañas Rwenzori. Como la cancelación de Kyambura nos dejó tiempo libre aprovechamos la tarde realizando un paseo guiado organizado por la comunidad local en el Kibale Bigodi Wetland Sanctuary (10$). Las fuertes lluvias de los días previos tenían los senderos inundados y gracias a que nos dejaron unas botas de aguas pudimos transitar por los caminos sumergidos, pues el agua nos llegaba por las espinillas. Durante el recorrido pudimos ver distintas especies de monos: el colobo blanco y negro, el colobo rojo y el mono de cola roja. Además de una mamba negra y aves acuáticas.


De camino a nuestro alojamiento, una cabaña con bonitas vistas del lago Nyamirima, los frenos comenzaron a sonar mal. Bueno, y una tropa de babuinos también nos asaltó en la carretera. Os recomiendo cerrar las ventanas para que no se metan dentro. Gracias a la ayuda de un guía-conductor que conocimos en el alojamiento estuvimos revisando el vehículo y finalmente comprendimos que había que volver al taller. Los frenos no estaban bien fijados ni alineados correctamente. La encargada del alojamiento contactó con un mecánico para que se acercara a repararlo esa misma tarde pero no apareció, así que la empresa de alquiler del 4×4 concertó una cita con un mecánico en Fort Portal para que lo reparase al día siguiente mientras almorzábamos.
Solo quedaba sobrevivir a esa mañana. Para salir del alojamiento teníamos que descender con el coche por una imponente cuesta embarrada sin saber si los frenos iban a funcionar…
La caminata de rastreo de chimpancés más famosa de Uganda es la del Sendero de Primates de Kanyanchu, en el Parque Nacional de Kibale, debido a que es la que mayor probabilidad de éxito tiene, superior al 90%. Pero no sólo verás chimpancés, el parque tiene una gran diversidad de primates, como también pudimos apreciar en la caminata del día anterior: el colobo rojo, el colobo blanco y negro, el mono de L’Hoest, el cercopiteco de cola roja y el mangabeye de mejillas grises entre otros.
Tras superar el descenso hacia la carretera principal, condujimos hasta la entrada al parque y realizamos el trekking de rastreo de chimpancés. Te dejo explicada nuestra experiencia en este artículo.

Tras esta experiencia con sentimientos encontrados nos fuimos a almorzar de nuevo al restaurante Garden en Fort Portal, mientras reparaban los frenos en el taller. A ver si ya puede ser la definitiva.
La tarde la dedicamos a desplazarnos hacía el siguiente punto de interés, el Parque Nacional Murchison Falls, partiendo el trayecto haciendo noche en la población de Hoima. Unas 4 horas de trayecto por carreteras asfaltadas en el que dejamos atrás los frondosos bosques de Kibale para dar cabida a las plantaciones de té.
Antes de acceder al Parque Nacional Murchison Falls, hicimos un alto en el Santuario Ziwa Rhino, una reserva dedica a la reintroducción del rinoceronte en Uganda. Uno de los animales que tristemente se extinguieron a causa de las atrocidades de la guerra civil ugandesa.
La visita que tenemos prevista en esta reserva sólo se puede realizar acompañado de un guía, así que una vez que pagamos la entrada, nos dirigimos en coche al centro de bienvenida a recoger a nuestro guía para realizar un recorrido a pie y poder observar los rinocerontes.
Encontramos un grupo de cuatro rinocerontes a escasos pasos de donde dejamos el coche. No habíamos tardado más de 10 minutos en el trayecto desde el centro de bienvenida al punto de inicio de la «caminata». Se encontraban tumbados a la sombra y había una cría mamando. Fue precioso y el guía aportó un montón de información interesante sobre estos animales. Estuvimos un buen rato observándoles hasta que otro rinoceronte apareció y todos se levantaron y se pusieron a la defensiva, pero tras la tensión y evaluación inicial le permitieron integrarse.


El nombre del rinoceronte blanco es un error de traducción. Proviene de la palabra afrikáans «wyd», que significa «ancho», refiriéndose a su boca plana y ancha, ideal para pastar. Los ingleses entendieron «white» (blanco) y así se quedó. El «negro», por contraste, tiene el labio en forma de gancho para comer ramas. El cuerno del rinoceronte no está unido al cráneo y está hecho de queratina. Si se rompe, puede volver a crecer a lo largo de su vida. Los rinocerontes tienen una vista pésima. No pueden ver a una persona inmóvil a más de 30 metros de distancia.
Almorzamos en el restaurante de la reserva y después pusimos rumbo a Murchison Falls. Como encontrar los rinocerontes nos había llevado tan poco tiempo decidimos acceder al parque por la carretera panorámica que recorre el Bosque Budongo, el Valle del Rift Albertino y el Lago Albert. Lo cierto es que nos decepcionó y no creemos que merezca la pena.
El Parque Nacional de Murchison Falls es uno de los más fascinantes de Uganda por sus paisajes de onduladas praderas salpicadas de palmeras Borassus; por las atronadoras cascadas Murchison, donde el río Nilo surca un estrecho desfiladero; y porque es donde encontraremos la mayor población de leones y de jirafas Rothschild de Uganda, esta última una especie en peligro de extinción.
En nuestro paso por este parque realizamos el siguiente itinerario:
Pues leer nuestra experiencia en el Parque Nacional Murchison Falls en el siguiente enlace.


Dedicamos todo el día a trasladarnos al Parque Nacional de Kidepo. Un trayecto de unas 8 horas para recorrer 370 km… así que imagínate como está la «carretera». Pudimos aprovechar una vía asfaltada hasta Kitgum, aunque con algunos tramos de bastantes baches, y que después se convirtió en pista de tierra. La primera parte de esta pista estaba bastante lisa, por lo que pudimos ir «rápido». Sin embargo el tramo final estaba fatal: muy irregular, grandes pendientes, vados y mucho barro. Botamos en el coche como nunca. Los locales llaman a esto masaje africano, pero sinceramente creo que está más próximo al término descuajeringarse. Eso sí, un paisaje soberbio, con unas montañas espectaculares. Parecía un paisaje jurásico.

La última gasolinera se encontraba en Karenga, a 25 km de nuestro alojamiento junto a la puerta Kalokudo, por lo que asegúrate de llenar aquí el depósito ya que no hay gasolineras en el parque.
En este trayecto también tuvimos que volver a parar en el mecánico en Gulu, la palanca de tracción se había bloqueado y no podía usarse. Esto nos entretuvo más de lo esperado, pero por suerte conseguimos llegar de día.
El Parque Nacional de Kidepo es el que más nos gustó. El paisaje es realmente espectacular y tiene una variedad de animales única. Es el parque más auténtico de Uganda y el más impresionante y aunque lo inhóspito que es convierta en un desafío llegar hasta allí, mi recomendación es que no te lo pierdas.
Nosotros dedicamos dos días a visitar por libre la zona sur del Valle de Narus. Puedes leer en profundidad nuestro paso por el parque en el siguiente artículo.


Según habíamos leído el trayecto desde el Parque Nacional de Kidepo a Sipi era el que estaba en peores condiciones, sin embargo, en nuestro caso la pista se encontraba mucho mejor que la del camino de ida. Realizamos el siguiente itinerario: Kaboong – Kotido – cruce de Moroto – Nakapiripirit – Pian Upe Wildlife Reserve – cruce de Muyembe – Sipi. Unas 8 horas para hacer unos 430 km. De Kidepo a Kaboong fuimos por el interior del parque. Seguimos pistas de tierra hasta el cruce de Moroto, bastante lisas y llanas, acompañados de un paisaje desértico y de algunas aldeas de la tribu karamojong. A partir del cruce tomamos una carretera asfaltada hasta Sipi, encontrando algunos tramos en obras.

Dedicamos la mañana a realizar una ruta de senderismo para conocer las cascadas de la zona. Contratamos la actividad con una compañía local que nos recomendaron en nuestro alojamiento por 15$USD/persona y nos gustó mucho. Hicimos un recorrido de unas 3 horas pasando por 3 cascadas y varias zonas de cultivo donde vimos camaleones. Lo pasamos muy bien, nos contaron muchas cosas interesantes sobre la cultura local y el paisaje fue espectacular.

Almorzamos de maravilla en nuestro alojamiento, sin duda la mejor comida de todo el viaje, y pasamos la tarde disfrutando del jardín y de una encantadora charla con la dueña.
Regresar a Entebbe para tomar el vuelo de regreso nos llevó toda la mañana, unas 6 horas por una carretera asfaltada con mucho tráfico. Y aunque el dicho suele ser: «lo que mal empieza, bien acaba», en este caso no fue así. Añadimos a esta serie de catastróficas desdichas con el coche, que al repostar en una gasolinera ya en Kampala se confundieron y nos echaron diésel en lugar de gasolina. Suerte que íbamos con tiempo para coger el vuelo porque tuvimos que esperar a que llegase un mecánico y vaciase el depósito. Encima no aceptaban tarjetas y ya no disponíamos de más dinero en metálico… Por suerte un señor nos hizo el favor de cambiarnos euros porque tampoco había casas de cambio cerca.
Almorzamos cerca del aeropuerto en la terraza del restaurante Faze 3 y la comida estuvo muy bien. El disfrute no duró mucho porque la empresa de alquiler estuvo liándola hasta el final. Cuando llegamos al aeropuerto no había nadie para devolver el coche, aún habiendo quedado con ellos previamente. Tras insistentes llamadas y respuestas disparatadas del tipo:
Finalmente tuve que armar la marimorena y por suerte, antes de que nuestro vuelo despegara, conseguí que nos devolvieran el dinero del depósito de seguridad, in extremis a través del arco de seguridad del control del aeropuerto.
Tengo claro que Uganda es uno de los viajes más emocionantes y espectaculares que hemos hecho, porque si después de tantos problemas vividos, lo que seguimos recordando es lo maravilloso que ha sido, es porque fue tal la intensidad de las experiencias bonitas que éstas han sido capaz de sepultar a las malas.
El África suroriental nos ha enganchado fuerte. ¡Estamos deseando volver!
Los ciudadanos españoles necesitan un visado para visitar con fines turísticos el país. Ya no es posible tramitar el visado a la llegada, es necesario realizarlo con antelación a través de esta web oficial. Debes completar y enviar un formulario de solicitud online en inglés, junto con una fotografía, copia del pasaporte y billetes de avión de regreso. Una vez recibas la respuesta de los servicios de inmigración imprime el visado para entregarlo en el control de inmigración al llegar a Uganda. El visado nos costó 50$USD.
Este visado de turismo tiene una vigencia de 3 meses permitiendo sólo una entrada. Si vas a visitar varios países de la zona dispones del visado East African Tourist Visa, válido por 90 días, con múltiples entradas.
Además, debes disponer de un pasaporte con al menos 6 meses de vigencia.
Para acceder al país es imprescindible estar vacunado de la fiebre amarilla y presentar la cartilla de vacunación en el control de inmigración.
La mayoría de las zonas turísticas del sur del país, que son las que suelen visitarse en casi todos los viajes de 10-12 días, son accesibles por carretera asfaltada, excepto el Parque Nacional de Bwindi. Conocer los gorilas es un imprescindible sea cual sea la duración de tu viaje. Además, los caminos para realizar safaris dentro de los parques suelen estar en bastante buen estado, siempre que no llueva. Por tanto, para este tipo de viaje, como mínimo te recomendaría un vehículo tipo SUV, aunque si puedes permitírtelo, un 4×4 te dará la seguridad de poder enfrentarte a casi cualquier imprevisto que aparezca en tu camino. Nosotros alquilamos un 4×4 Toyota Land Cruiser Prado con el techo elevable para mejorar la visibilidad al hacer safaris y nos fue realmente útil.
Si deseas hacer un viaje como el nuestro, incluyendo el recóndito norte con el Parque Nacional de Kidepo, será imprescindible un 4×4 tanto para llegar como para recorrer el parque. Aún disponiendo de uno, cuenta con que si el suelo está muy embarrado hay muchas probabilidades de que te quedes atascado.
Te recomiendo que siempre lleves varias garrafas de agua en el coche y algo de comer, las probabilidades de quedarte tirado y que tarden en encontrarte en algunos trayectos son altas. Realiza los traslados a primera hora de la mañana para tener margen de tiempo que te permita solventar posibles incidentes y así evitar que se te haga de noche.
Utiliza los navegadores como Google Maps y Maps.me sólo como referencia, los itinerarios propuestos suelen no ser adecuados, los tiempos irreales y en algunos casos pueden incluso meterte en situaciones peligrosas. Lo más recomendable es que consultes cada día en tu alojamiento cuál es la mejor manera de llegar al siguiente punto y cuál es el estado de la carretera para disponer de una información reciente. La mejor información siempre podrán dártela los guías y conductores de las agencias de viajes que llevan a clientes a tu alojamiento y vienen de tu próximo destino. Con las lluvias son frecuentes los deslizamientos de tierra y el hundimiento de las carreteras por lo que las condiciones pueden cambiar de un día para otro.
En general los ugandeses conducen bastante bien, a pesar de que considero que circulan a más velocidad de la debida. Las carreteras están atestadas de personas caminando o trabajando, niños jugando, animales domésticos y salvajes, motos cargadas de personas (llegamos a ver hasta 7 personas en una misma moto) y mercancías… Hay que circular con mucha precaución para no atropellar a nadie. Atravesar los núcleos de población supone grandes atascos y verte rodeado de vendedores que te atosigan para que les compres algo. Si te pierdes, lo habitual es encontrar gente amable que se ofrece a echarte una mano si lo necesitas, aunque no es muy frecuente que sea a cambio de nada.
Todos los días, especialmente en el sur, cruzamos varios controles policiales en la carretera. Algunos viajeros reportan que suelen extorsionar a los extranjeros que viajan solos, pero en nuestro caso no ha sido así. Nos multaron una vez, pero tenían razón así que pagamos, y otra vez en un control militar nos pidieron dinero pero les dijimos que no y nos dejaron marchar sin problema. La única vez que nos pusieron alguna pega fue en un control policial en el que decían que el carnet de conducir internacional estaba caducado. No se si os habéis fijado pero en la portada aparece la fecha de la entrada en vigor de la normativa que lo regula y la policía se empeñó en decir que esa era la fecha de vigencia. Algo muy absurdo porque en esa fecha es obvio que ni habíamos nacido…
Aunque este ha sido nuestro primer viaje de safari por África, hemos realizado con anterioridad otros viajes de observación de animales como osos en Norteamérica o trekkings por Costa Rica. De todos ellos hemos aprendido cosas útiles que son comunes a cualquier avistamiento de animales, sin embargo en este artículo puntualizamos además las particularidades que hemos aprendido al conducir un 4×4 por las sabanas africanas.
Además, tenemos artículos específicos con consejos para realizar el trekking de rastreo de gorilas de montaña y el de rastreo de chimpancés, así como información práctica para ayudarte a organizarlas.
Uganda no ha sido un destino en el que hayamos disfrutado de la gastronomía. Disponen de recursos escasos y limitados centrados en una alimentación de subsistencia. Suelen basar su sustento en tubérculos, como la yuca o el camote; el plátano macho el cual hierven y consumen en forma de puré llamado matoke; y el posho, una especie de polenta. Cuando pueden permitírselo lo acompañan con un poco de carne o pescado.
La comida para turistas en restaurantes y alojamientos suele estar compuesta por un plato de carne o pescado acompañado por matoke, patatas o arroz y ensalada con aguacate. La carne suele ser de pollo, cabra o ternera y el pescado que suele servirse es la tilapia. Algunas de sus recetas tradicionales son la salsa de cacahuete con la que suelen acompañar el pescado y el luwombo, en el que el pescado se cocina al vapor en hojas de plátano.
En cuanto a comida callejera la estrella es el rolex. Una tortilla francesa enrollada en pan chapati, de influencia india, aunque también es frecuente encontrar pinchitos de carne y pescado seco.
Para beber, por supuesto, se dispone de té, un legado inglés y café africano, un delicioso café con leche aderezado con canela, jengibre y cardamomo, además de numerosas opciones de zumo de fruta natural.

Pasamos la primera noche en Entebbe en este alojamiento sencillo y muy económico con habitaciones dobles con baño privado. El personal fue amable y buscó un taller para reparar el fallo de los frenos. El desayuno de mala calidad. Cuenta con parking privado.
En el P.N Lake Mburo nos alojamos en este precioso hotel. Bungaló con baño privado y vistas fantásticas al parque. Las instalaciones muy cómodas, bonitas y confortables. La comida buena y el personal encantador. Una ubicación muy próxima a la entrada del parque. Se encuentra sobre una colina por lo que hay que subir una cuesta pronunciada con el coche. Parking privado.
No os puedo ayudar mucho con la elección del alojamiento porque como os conté antes la empresa de alquiler de coche que gestionó los permisos para ver los gorilas nos indicó que había hecho la reserva en un sector diferente así que cuando nos enteramos, a sólo 2 días del rastreo de gorilas, esta era la única opción disponible.
Dormimos las dos noches en una habitación doble con baño privado que estuvo bien. Era sencilla pero agradable. Disponíamos de una terraza con vistas al bosque donde pudimos ver un duiker de frente negra. El personal fue amable. La comida bastante básica. Lo mejor es que se encuentra justo en la puerta del parque. Pero el precio me pareció que no correspondía con la calidad del alojamiento. No se si fue debido a la poca antelación o es su precio normal.
Nos alojamos dos noches en un bungaló de madera muy bonito, con camas con dosel de mosquitera y un confortable baño. Disponía de porche donde relajarse y deleitarse con las visitas de los animales de la zona. A nosotros nos visitó un elefante, un bubú cabecinegro, murciélagos y algunos roedores que se lo pasaron muy bien subiéndose encima mía.
La ubicación es fantástica, en el corazón del parque, junto a la puerta Katunguru, por lo que estás muy cerca los principales puntos de interés y de la gasolinera. Dispone de restaurante en el edificio principal por lo que nosotros hicimos todas las comidas en él y estuvieron bastante bien. No dispone de comidas a la carta sino de un menú que cambia a diario y en el que puedes optar entre 3 ó 4 opciones de entrante y plato principal. Creo recordar que el horario del comedor era de 12:00h a 15:00h. El horario del desayuno está muy bien porque te permite desayunar antes de salir temprano para ver el amanecer. No hay vallas que aseguren el perímetro por lo que el personal del hotel te acompaña cuando no hay luz solar y tienes que salir de tu bungaló.
Nos alojamos en una pequeña cabaña con bonitas vistas al lago, pequeña pero agradable. El personal del alojamiento fue muy amable. Supone ascender por una gran cuesta por una pista, por lo que el acceso puede ser complicado si no se dispone de 4×4 y hay barro.
Para partir nuestro viaje de Kibale a Murchison Falls hicimos noche en este fantástico alojamiento en el pueblo de Hoima. Parece un oasis. Por sólo 16€ nos ofreció una habitación doble con baño privado limpia y confortable en un recinto ajardinado y con parking privado. Desayuno bueno.
Nos alojamos dos noches en una habitación doble con baño privado bastante sencilla. Necesita mantenimiento, es un alojamiento bastante humilde y no se ajusta mucho a las expectativas de las imagenes. Era complicado encontrar al personal cuando necesitabas algo y no cumplían los horarios de las comidas aunque las hubieses reservado. Bastante despistados y lentos. La comida fue muy básica y escasa. No hay vallas por lo que el personal del alojamiento te acompaña cuando necesitas salir de la habitación y no hay luz solar. Lo mejor es que estaba junto al río y se veían hipopótamos por las mañanas mientras desayunábamos.
Nos alojamos tres noches en una tienda tipo safari con baño compartido. El lugar es maravilloso: la tienda súper confortable, con electricidad y camas; las vistas de la sabana de ensueño, las zonas comunes muy limpias y bonitas, el personal encantador, la comida buena y la relación calidad precio imbatible. No hay vallas por lo que el personal del alojamiento te acompaña cuando necesitas salir de la tienda y no hay luz solar. No dispone de comidas a la carta sino de un menú que cambia a diario y en el que puedes optar entre 2 opciones de entrante y plato principal. Creo recordar que el horario del comedor era de 12:00h a 14:00h. El horario del desayuno está muy bien porque te permite desayunar antes de salir temprano para ver el amanecer.
Pasamos dos noches en este encantador alojamiento de Kapchorwa para visitar Sipi Falls. Habitaciones dobles con baño privado muy bonitas, confortables y limpias. Dispone de jardín y parking privado. El personal es muy amable y la comida deliciosa. La mejor del viaje sin duda, con productos frescos y de calidad.
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