Italia siempre es sinónimo de acierto. Presume de una naturaleza deslumbrante, un patrimonio cultural de primer nivel y una gastronomía que es pura delicia. ¿Qué más se puede pedir? Y es que, aun siendo una enamorada de Italia, Sicilia superó con creces todas mis expectativas y se coló entre los primeros puestos de mis viajes a Italia, junto a mi amada Venecia y las increíbles montañas de Los Dolomitas y los Alpes.

Este año mis vacaciones laborales me vuelven a permitir sacar días para otro viaje madre e hija. En esta ocasión elegimos Sicilia, un destino que mi madre tenía muchas ganas de conocer. Organicé un recorrido circular para conocer los lugares más interesantes de la isla y deleitarnos con una de las mejores gastronomías del mundo. Si Jaime hubiese podido acompañarnos, no habría dudas en que hubiéramos hecho el recorrido completo en coche, pues no hubiera habido manera de convencerle de no ponerse al volante, pues le encanta hacerlo así. Sin embargo, como la que se pondrá al volante en esta ocasión soy yo, he optado por realizar todos los trayectos posibles en tren, pues es mi forma de viajar favorita y en pocos destinos tengo la oportunidad de hacerlo así. Dejaré las zonas del centro y del este, que se corresponden a las cuatro primeros días de viaje y que no están bien comunicadas en tren, para recorrerlas en coche de alquiler.
Indice
¿Te he mencionado ya la deliciosa gastronomía siciliana? Sí, lo sé, lo he hecho en varias ocasiones y solo acabamos de empezar. Pero es que no me puedo resistir a hablarte de semejante placer: pensar en Sicilia es, inevitablemente, pensar en su cocina. No sé si será porque el restaurante italiano de nuestro barrio es siciliano y ya estamos hechos a sus sabores, pero la realidad es que Sicilia es la cuna de mis recetas favoritas de Italia: la pasta alla norma, al pesto de pistacho, con le sarde; el pane cunzato, la caponata, la parmigiana di melanzane, la granita, la cassata, el cannolo, la frutta Martorana o cualquier dulce conventual de almendra y el gelatto, pues Sicilia es el corazón la tradición artesanal del helado.

Está todo tremendo, así que vayas a donde vayas te vas a morir de gusto cuando llegue la hora de comer. De todas formas, como siempre, en el apartado de consejos te hablaré largo y tendido sobre sus recetas más especiales.
Sicilia es un auténtico crisol de culturas, formada por siglos de dominación y convivencia entre griegos, romanos, bizantinos, árabes, normandos, franceses y españoles. Esta mezcla histórica ha creado una identidad única, visible en su arquitectura, gastronomía y tradiciones, convirtiéndola en un puente cultural en el Mediterráneo.

Mis recomendaciones de las mejores muestras de cada una de ellas son:
Magna Grecia: Valle de los Templos en Agrigento.
Romanos: La villa del Casale.
Paleocristiano: Catacumbas de San Giovanni.
Árabe-normando: Capilla Palatina y La Catedral de Monreale.
Barroco: Noto y Ragusa.

Los romanos creían que esta pequeña isla era la chimenea de la fragua del dios Vulcano, el dios del fuego y los metales. Pensaban que el humo y la lava que salían del cráter eran las chispas y el calor de Vulcano trabajando en su yunque, fabricando los rayos de Júpiter o las armas de Marte. Debido a la constante actividad de esta isla en particular, su nombre propio se convirtió en el nombre común para designar a cualquier montaña que expulsara fuego y lava en las lenguas romances.
Sicilia es uno de los mejores destinos para explorar el vulcanismo activo. No sólo destaca el Etna, el volcán activo más alto de Europa con unos 3.357 metros, sino que las Islas Eolias ofrecen muchas opciones de experiencias para sentir la tierra viva, desde explosiones de lava incandescente cada pocos minutos, fumarolas de azufre o baños burbujeantes. Todas ellas fascinantes.
El hecho de no disponer de coche en gran parte del viaje, hace que la organización para coordinar alojamientos, equipaje y transporte en tren haya requerido más esfuerzo. No solo la ubicación, próxima a las estaciones de tren, fue algo prioritario para nuestro confort, sino también coordinar donde dejar el equipaje durante las visitas. En general opté por desplazarnos por la tarde y dormir en el destino para poder contar con un lugar durante el día donde dejar nuestro equipaje. No tuvimos ningún problema para ello en ningún caso, pero si es cierto que fue tedioso en algunas ocasiones. Esto es debido a que en Italia es frecuente hospedarse en casas de huéspedes, en lugar de en hoteles, por lo que no hay siempre alguien disponible para ti y tus idas y venidas, sino que requiere coordinarse con los anfitriones.

Con esto no quiero decir que la opción del tren no me parezca buena para este destino, todo lo contrario, me parece perfecta teniendo en cuenta lo caótico del tráfico en la isla, la imposibilidad de encontrar aparcamiento y los atascos en las ciudades, y considerando la frecuente y económica oferta ferroviaria.
El clima de Sicilia es muy muy caluroso. Te recomiendo que evites el verano en la media de lo posible ya que es muy desagradable realizar las visitas culturales con más de 35ºC y sin sombra, y las playas estarán abarrotadas. No por ello voy a recomendarte el invierno, y eso que suelo visitar frecuentemente Italia en esta época, pero hacerlo concretamente en Sicilia sería una pena, pues te perderías disfrutar de su mar.

Mi recomendación sería la primavera, de mayo a principios de junio, y el otoño, de finales de septiembre a octubre. Son meses fantásticos pues el calor es más llevadero, los días son largos y con mucha luz y todavía se pueden disfrutar de todos los placeres de las islas, pero sin tanta gente. Mi intención era ir en mayo, creo que es el mes perfecto, pues todavía conserva el verdor, pero por compromisos familiares tuvimos que posponerlo a finales de septiembre.
Finales de septiembre de 2025
A las 8:45h aterrizábamos en el aeropuerto de Palermo. Recogimos el coche de alquiler y nos pusimos en ruta hacia nuestra primera visita, el Parque Arqueológico de Segesta.
Tomamos el bus lanzadera que te deja en el Teatro y realizamos la visita descendiendo andando. Aunque Segesta es un yacimiento pequeño merece sin duda la pena por su hermoso templo, uno de los templos dóricos mejor conservados del mundo y por su teatro, con fabulosas vistas al Golfo de Castellammare.

Tras la visita pusimos rumbo a Trapani, donde nada más llegar almorzamos en la Osteria La Bettolaccia en el centro histórico. Probamos el cuscus con fritura mixta de pescado, plato típico de Trapani, y un bacalao con vino de Marsala y peras asadas. Después dimos un agradable paseo por el casco histórico y el paseo marítimo. Desde Trapani puede tomarse el Funivía para subir a Erice, algo que te recomiendo, pues nosotras subimos en coche y la carretera me pareció muy sinuosa y estrecha y no puede decirse que los sicilianos sean muy cívicos al volante.
En Erice estuvimos deambulando por el pequeño casco medieval y por supuesto, paramos a tomar café y probar las delicias de la Pasticceria di Grammatico Maria. Probamos sus tradicionales Genovesi, una frutta martorana y una cassatina. Todo delicioso. Os recomiendo entrar en el Real Duomo, los techos son preciosos, y no perderos el mirador del Giardino del Balio con vistas al castillo.


Nos alojamos junto a la Reserva Natural del Zingaro para poder, al día siguiente, empezar a caminar por sus senderos a primera hora y así pasar menos calor.
Nuestra intención era pasar la mañana en la Reserva Natural del Zingaro realizando una ruta de senderismo costera e ir parando a bañarnos en sus magníficas playas, pero al llegar nos dijeron que la reserva estaba cerrada debido a un incendio. Así que pusimos rumbo directamente a Selinute.

Pasamos la mañana visitando el yacimiento arqueológico de Selinute al completo. Es un recinto muy extenso por lo que mi recomendación es que cojas la entrada combinada con el servicio de transporte incluido, para ahorrar tiempo y sobre todo no derretirte de calor. Si no dispusieras de suficiente tiempo para verlo entero, puedes optar por comprar una entrada parcial. Comenzamos la visita por la colina oriental, pues se encuentra justo al ingresar desde las taquillas y es accesible directamente a pie. En este sector vimos los templos E, F y el colosal templo G, que son los de mayor tamaño del recinto y más restaurados.

Tomamos un carrito de golf que nos llevó hasta la Acrópolis, asentada directamente sobre un acantilado frente al mar Mediterráneo. Las vistas de las ruinas con semejante telón de fondo son sobrecogedoras. Recorrimos las antiguas calzadas que comunicaban los templos A, B, C, D y O, P y R, así como un sinfín de casas, edificios públicos, tiendas, las fortificaciones y puertas de acceso.

En este punto del recorrido hay un bar-terraza, donde aprovechamos a refrescarnos con la brisa del mar a la sombra y tomar una limonada fresquita. Después tomamos otro carrito de golf para continuar la visita hacia por una zona que nos resultó muy interesante, el Área Sacra Melaphoros. Allí visitamos el Templo de Hera, el Santuario de Melaphoros, el Templo de Zeus Melichios y el Templo M.
Finalizada la visita fuimos a hacer el check in en nuestro hotel y nos dirigimos dando un paseo a almorzar un pescado en el restaurante Lido Zabbara, en la playa di Calannino. Con el cierre de la Reserva del Zingaro, ahora disponíamos de la tarde libre, así que decidimos dedicarla a disfrutar de la playa, a los pies de los templos de Selinunte, donde despedimos el día con una magnífica puesta de sol.
Llegamos sobre las 10:00h a Agrigento y tras hacer el check-in en nuestro hotel junto al yacimiento, y dejar nuestro coche aparcado, lo primero que hacemos es ir a visitar a pie el Ekkesiasterion, la Iglesia de San Nicolás, el Ágora y el Museo de Pietro Griffo, un recinto independiente al Valle de los Templos en el que hemos echado un par de horas. Para acceder al museo hay que abonar una entrada independiente a la del recinto arqueológico. Es muy interesante su visita pues contiene la colección piezas griegas halladas en las excavaciones del yacimiento. Entre ellas se encuentra el telamón original, una colosal figura masculina de piedra, de casi 8 metros de altura, que sostenía parte del peso del Templo de Zeus Olímpico. Justo enfrente del museo se encuentra la entrada al yacimiento arqueológico por el Quartiere Romano, sin embargo, siendo ya las 13:00h, preferimos ir a comer y dejar toda la tarde para disfrutar de él.

Almorzamos maravillosamente en el restaurante Bonamorone: busiate alla norma, involtini di pesce spada, cartoccini di vitello y tiramisú.
Después de la comida, accedimos a pie, por la puerta de Juno, al Valle de los Templos. Pasamos la tarde realizando el siguiente itinerario: Templo de Giuonone, Puerta III, Arcosolio paleocristiana, Muralla meridional, Templo della Concordia, Necrópoli Giambertoni, Villa Aurea, Templo di Ercole, Area del Templo di Zeus, Santuario delle divinitá ctonie, Templo dei Dioscuri, Quartiere residenziale.

Con la escasez de tierras cultivables en Grecia, entre los siglos VIII y VI a.C, las actuales regiones italianas de Calabria, Apulia, Basilicata, Campania y Sicilia fueron colonizadas por los Griegos. Estas colonias, denominadas la Magna Grecia, no solo replicaron la cultura de sus ciudades de origen, sino que en muchos casos las superaron en riqueza, poder y esplendor arquitectónico.

Nos tomamos una limonada viendo la puesta de sol y el encendido nocturno del Templo de la Concordia y de Juno.

A las 9:30h comenzamos la visita a la Villa Romana del Casale. Esta mansión conserva la mayor colección de mosaicos romanos del mundo. Un recorrido por joyas artísticas que narran la forma de vida e historia de la aristocracia romana. Te recomiendo que no te pierdas la oportunidad de disfrutar de ella.

Llegamos a medio día a Catania, dejamos el coche de alquiler en el aeropuerto y tomamos el autobús (4€, salen cada 25 min) hasta la estación de tren. Hicimos el check-in en el alojamiento y nos fuimos a almorzar al centro. Elegimos el restaurante Ciauru i mari, por sus buenas críticas, y aunque comimos bien, me pareció bastante normalito en comparación con el resto de restaurantes de este viaje. Probamos una parrillada de pescado y una lasaña de carne. El postre lo tomamos en la heladería Don Peppinu. Sus helados son impresionantes. Probamos varios sabores premiados, pero el de pistacho fue mi favorito.

La tarde la pasamos pasean por el casco histórico, es bastante pequeñito, por lo que tuvimos tiempo para verlo relajadamente. Partiendo de la heladería, que se encuentra en la plaza más bonita de la ciudad: Piazza del Duomo, contemplamos la Basilica di Sant’Agata y la Chiesa della Badia di Sant’Agata, la Fuente del Elefante y la Puerta Uzeda. Seguimos hacia la Piazza della Università, y continuamos por la Vía Etna, la arteria principal desde la que se puede ver el volcán si las nubes lo permiten. En la Basilica della Collegiata no nos desviamos al Teatro Massimo Bellini, pues ya pasamos por él al ir a comer, sino que seguimos hasta el Anfiteatro Romano de Catania y la Villa Bellini, con un fresquito jardín.

Regresamos por la Via Etna para desviarnos por Via Crociferi para llegar al Monasterio benedictino de San Nicolás de Arena y el Teatro Greco-romano de Catania (8€, última entrada 18:30h). Junto a la taquilla del teatro entramos en una charcutería donde nos prepararon unas bandejitas de jamón, queso y aceitunas deliciosas para desayunar en el viaje en tren de la mañana siguiente. Terminamos el día con la visita al exterior del Castillo Ursino.
Tomamos el tren de las 7:15h con destino a Siracusa (8,80€). Llegamos a las 8:40h e hicimos el check-in en el hotel. Su ubicación es inmejorable, justo en la puerta de la estación. En la calle trasera del hotel tomamos el autobús urbano (Línea 105) hacia el Parco Arqueologico Neapolis.
El recinto arqueológico nos resultó realmente interesante, pues es un espacio donde la historia antigua, la ingeniería y la naturaleza se fusionan. Primero visitamos la zona de la cantera, hoy en día convertida en jardín, donde nos impresionó especialmente una de la grutas: La Oreja de Dionisio, y después visitamos el Teatro Griego, excavado en la colina Temenite.


Después fuimos caminando a conocer la Parrocchia San Giovanni e San Marziano y las Catacumbas de San Giovanni.
La visita a esta joya subterránea es guiada, en español e inglés. A través de los pasajes excavados en la roca seguimos el trazado de un antiguo acueducto griego, salpicado de tumbas con marcas y pinturas. Una red de unos 10.000 enterramientos, cisternas, capillas y la cripta de San Marciano. Fue una visita fascinante, es muy recomendable. Al terminar puedes disfrutar de una recreación en realidad virtual.
Tomamos de nuevo el autobús urbano para regresar a la estación de tren. Cogimos unos arancinis para matar el hambre y nos montamos en el tren de las 14:30h a Noto (4,80€), en 30 minutos nos plantamos allí. El centro histórico es diminuto pero realmente bello, nunca pensé que me fuera a gustar tanto, pues el barroco es un estilo que no me atrae. Sin embargo, tanto Noto como Ragusa me dejaron con la boca abierta.
Accedimos al casco monumental por la Porta Reale y recorrimos innumerables veces el Corso Vittorio Emanuele, donde se localizan todos los lugares de interés. Plazas, iglesias y palacios ocupan cada milímetro de la calle principal y sus transversales, embelesándote continuamente.


En el Palacio Nicolaci cada balcón tiene su propio «elenco» de personajes: animales fantásticos, figuras grotescas con muecas burlonas para espantar el mal de ojos, sensuales sirenas con sus atrevidos pechos al aire, querubines, músicos, mendigos o personajes orientas con la mirada puesta en los peatones, soportan el enorme peso del balcón. Los ménsulas de los balcones de Noto son la máxima expresión del barroco siciliano, famosos por su teatralidad y sus tallas extravagantes, una exhibición de riqueza obscena.
Comimos en una terraza de la misma calle, en Sabbinirica Bistrot, uno de los pocos restaurantes que quedaban abiertos a esas horas. Como los arancinis nos habían llenado bastante sólo tomamos un tartare di manzo alla siciliana y una ensalda. Cuando quedamos bien satisfechas de la belleza de Noto, nos relajamos en la terraza del Caffè Sicilia con la mejor granita alle mandorle del viaje. Una delicia para el paladar.
Tomamos el tren de las 19:00h para regresar a Siracusa a dormir.
Al amanecer nos pusimos en marcha para visitar la Isola di Ortigia, el alma y origen de Siracusa. Aunque tiene apenas un kilómetro cuadrado de extensión, alberga una mezcla única de épocas pasadas. Con café en mano, callejeamos pasando por el Templo di Apollo, la Fontana di Diana, la Piazza del Duomo di Siracusa con la Catedral, el Palazzo del Vermexio y Chiesa di Santa Lucia alla Badia, la Fonte Aretusa, el Castello Maniace, la Spiaggia di Cala Rossa, la Spiaggia Diana del Forte y acabamos en el Antiguo mercado de Ortigia, donde desayunamos una tabla de quesos y embutidos en Caseificio Borderi.

A las 10:30h tomamos el tren a Ragusa (10,50€). Un trayecto de un par de horas nos deja en otra de las joyas indiscutibles del Val di Noto, el cual es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Nada más llegar nos dirigimos a Ragusa Ibla, el pequeño casco histórico, en la zona baja de la ciudad. Las primeras vistas de ésta las tendremos desde la Iglesia Santa Maria delle Scale, un excelente mirador desde el que parte la escalera que desciende a su interior. Nos adentramos en un entramado de callejuelas medievales deleitándonos con bellos palacios, iglesias y coquetas plazas.


Almorzamos en Trattoria La Bettola, una caponata y unas polpette de carne al pomodoro con Caciocavallo cremoso. Regresamos a Siracusa en el tren de las 16:25h. Recogimos el equipaje en el hotel y tomamos el tren de las 19:10h a Catania.
Para visitar el volcán Etna tomamos el autobús de línea que conecta Catania con el Refugio Sapienza. Os he marcado en el mapa donde se encuentra la parada del autobús (en la puerta de la estación de tren) y la billetería. Disponer de billete no te asegura una plaza en el autobús así que una de nosotras se puso a las 7:00h en la cola de la parada del autobús para coger sitio y la otra fue a la oficina de la empresa de autobús a comparar el billete. También es posible hacer la compra online, pero no me que quise arriesgar a llegar y no tener espacio en el bus después de haberlo pagado.
De camino hicieron una parada donde se puede desayunar en una cafetería. Tardamos un par de horas en llegar al parque natural, a una altitud de 1.923 m. Es posible subir a la parte alta en teleférico alcanzando los 2.500 m, a partir de ahí puedes continuar ascendiendo a pie o en un autobús 4×4 hasta los 2.850 m. Desde este punto es obligatorio ir con un guía vulcanólogo. Como había mucha nubosidad, nosotras descartamos la actividad y nos dedicamos a hacer senderismo por la parte baja. No hay itinerarios marcados en el parque así que improvisé sobre la marcha dejándome llevar por lo que me atraía del paisaje, principalmente las vistas de y desde los cráteres y los túneles de lava, y tengo que decir que me pareció espectacular. Después de unas 4 horas de pateo fuimos a almorzar al Refugio Sapienza. Probamos una parrillada de carne y una pizza.
De regreso en Catania recogimos nuestro equipaje en el alojamiento y tomamos el autobús de línea a Taormina (4€) a las 17:00h. Te dejo marcada la parada y billetería en el mapa, pues son diferentes de las anteriores, aunque están muy próximas. El trayecto dura unos 70 minutos, aunque nuestro autobús salió con retraso y llegamos más tarde. En Taormina no hay estación de tren en el casco histórico, por lo que es más conveniente tomar el autobús.
Pasamos la mañana recorriendo el pequeño casco histórico de Taormina, encaramado de forma inverosímil en un acantilado a 200 metros sobre el mar Jónico. Su sofisticada arteria principal, el corso Umberto, conduce a glamuroso palacios, monumentales iglesias y pintorescas plazas que son la viva imagen de la Dolce Vita italiana. Nuestro itinerario fue el siguiente: Villa Comunale di Taormina, Porta Messina, Palazzo Corvaja, Chiesa di Santa Caterina d’Alessandria, Odeón Romano, Naumachia di Taormina, Piazza IX Aprile, Duomo di Taormina, Porta Catania, Palazzo dei Duchi di Santo Stefano, Teatro de Taormina (14€). Las vistas del teatro con el Etna al fondo, son de las más hermosas de un viaje a Sicilia. Durante el paseo hicimos una parada en el Laboratorio Pasticceria Roberto, para probar sus famosos cannolis y la pasta di mandorla.
Almorzamos en la Trattoria Tiramisú y tomamos el postre en el famoso Bam Bar, granite de chocolate con brioche. Teníamos previsto pasar la tarde en la playa, Isola Bella, pero el día estuvo muy lluvioso por lo que seguimos disfrutando del casco histórico.
Tomamos el autobús urbano (Interbus IN10, cada 15 min) a la estación de tren Giardini-Naxos para coger el tren de las 19:20h a Milazzo (17,60€). Como ya nos encontrábamos fuera de la temporada de verano, a las 21:00h que llegaba nuestro tren, no había autobús urbano (Línea 5) para llegar al puerto, así que tomamos un taxi al hotel (15€).
Las Islas Eolias son un archipiélago de siete islas de origen volcánico que emergió del mar Tirreno, al norte de Sicilia. Declaradas Patrimonio de la Humanidad, son un territorio magnético y salvaje donde la mitología (Homero decía que aquí vivía Eolo, el dios del viento) se mezcla con la fuerza de la geología.
Aunque cada isla tiene su propia personalidad, Vulcano y Stromboli son el verdadero corazón de fuego del archipiélago, y ese fue precisamente el motivo por el que nos decantamos por ellas. Este fue, sin lugar a dudas, uno de mis días favoritos del viaje.
Tras dejar el equipaje en nuestro alojamiento de Milazzo, subimos al ferry con destino a Vulcano llevando una pequeña mochila para pasar la noche.
En Vulcano realizamos una pequeña ruta de senderismo desde el puerto para subir al Gran Cráter activo y disfrutar de las impresionantes vistas del archipiélago y de las fumarolas de azufre amarillento. La ruta no nos llevó más de dos horas tomándonoslo con mucha calma, y fue una actividad que disfrutamos muchísimo. El espectáculo que te espera arriba es indescriptible. Son unos 6 km con 350 m de desnivel, te dejo este track que he encontrado para que te sirva de referencia.

Tras la preciosa ruta nos refrescamos con una granita de limón en uno de los bares de la playa y disfrutamos de un burbujeante baño en la Spiaggia delle Acque Calde. Es impresionante notar como el agua del mar literalmente hierve y burbujea desde el subsuelo, creando un jacuzzi natural.
Antes de tomar el ferry a Stromboli cogimos para llevar un pane cunzato en la Ficodindia. ¡Mamma mía, estuvo tremendamente rico!
Disfrutamos de un recorrido en barco por el resto de islas hasta llegar a Stromboli, donde hicimos el check-in en el hotel y nos fuimos a comer al restaurante Terranera. Probamos un salteado de mejillones y almejas y un pulpo con crema de azafrán.
Tras la comida nos pusimos en marcha, nos esperaba un gran espectáculo nocturno: el volcán Stromboli en erupción. Realizamos una ruta de senderismo por libre para llegar hasta el mirador de la cota 290 m, en el ascenso al volcán, punto a partir del cual es necesario ir con guía para un nivel de alerta amarillo, que es el que tuvimos nosotras. Te dejo este track que he encontrado del recorrido para que te sirva de referencia, aunque llega hasta una cota ligeramente superior a la permitida. Además te recomiendo llevar frontal para la bajada por la noche y que llegues antes de que se ponga el sol, para poder ver esta maravilla de la naturaleza de todas las formas posible.


El Stromboli es uno de los volcanes más activos del mundo. Cada 10-20 minutos se producen explosiones de energía moderada, con el lanzamiento de fragmentos de lava incandescente, lapilli y ceniza que alcanzan varios cientos de metros de altura. Ocasionalmente, la actividad explosiva también puede generar flujos de lava a lo largo de la Sciara del Fuoco hasta el mar.
Aunque tras haber estado en Yellowstone o Islandia las fumarolas de Vulcano no nos pillaban de nuevas, encontrarnos cara a cara con un volcán en erupción por primera vez, nos voló la cabeza por completo. Los estruendos acompañados de explosiones de rocas incandescentes, lava y cenizas nos tuvieron absortas durante mucho tiempo, hasta que una tormenta comenzó a descargar. Era difícil diferenciar los truenos de los rugidos del volcán. Llegamos completamente empapadas al hotel, pero con el corazón desbordado de felicidad. Se hizo difícil dormir, pues cada vez que volvíamos a escucharlo, revivíamos la excitación de verlo erupcionar.
Tomamos el primer ferry a Milazzo y tras recoger el equipaje del alojamiento, tomamos el autobús urbano (Línea 5) a la estación de tren. Nuestro tren con destino a Cefalú salió a las 11:00h (14,20€).
Nada más llegar a Cefalú, a las 12:45h, hicimos el registro de entrada en nuestro alojamiento y almorzamos en el restaurante Mas Que Nada. En esta ocasión probamos una pasta con marisco y una parrilla de pescado.
Dedicamos la tarde a conocer este pequeño pueblo marinero que parece de postal. El Duomo es su joya, una imponente fortaleza de estilo árabe-normando. Comenzamos el recorrido por los lugares de interés en la Porta Terra, en la bonita Plaza Garibaldi con la Torre del Reloj y la Chiesa di Maria Santissima della Catena. Seguimos el Corso Ruggero impresionadas por sus majestuosos palacios, como el Osterio Magno, y las pintorescas escalinatas que la cruzan, hasta llegar a la plaza donde se encuentra el Duomo. El interior alberga unos mosaicos bizantinos preciosos, dominados por un majestuoso Cristo Pantócrator (gratis).
Hicimos una parada en la heladería Sapore di Sale, para probar los famosos brioches con helado sicilianos y seguimos el Corso Ruggero hasta el Bastione di Capo Marchiafava. Después de recorrer un pequeño sendero costero, Sentiero sugli Scogli, llegamos al antiguo muelle de Cefalú, con una de las estampas más bonitas Italia. Continuamos por la Porta Pescara, que nos da acceso a la Via Vittorio Emanuel y donde nos detuvimos en el curioso Lavadero Medieval. Terminamos el paseo por la playa de Cefalú, que ofrece una panorámica del pueblo junto al mar memorable.
Nuestro tren con dirección a Palermo Central partió a las 7:37h y llegó a las 8:45h (7,10€). Dejamos nuestras maletas en el alojamiento y nos fuimos a descubrir la ciudad.
Comenzamos con la Piazza Bellini, que alberga un conjunto de iglesias árabe-normandas impresionantes: Iglesia de la Martorana (3€), donde contrastan los increíbles mosaicos bizantinos de su interior con las ampliaciones barrocas y el campanario de estilo árabe; la Iglesia de San Cataldo, con sus llamativas cúpulas rojas y la Iglesia y Monasterio de Santa Catalina de Alejandría, donde se encuentra I Segreti del Chiostro una pastelería conventual para morirse de gusto.
Seguimos nuestro camino por la Fontana Pretoria hasta Quattro Canti, una plaza octogonal flanqueada por cuatro fachadas barrocas muy bonitas. Continuamos la visita hasta la impresionante Catedral de Palermo y el Palacio de Los Normandos, donde visitamos la increíble Capilla Palatina. Te sientes abrumado al acceder a una pequeña sala, donde te encuentras rodeado por todas partes por mosaicos que narran escenas de la Biblia.
Almorzamos en la popular pizzería BIGA, unas pizzas al taglio muy ricas y de postre nos tomamos unos dulces conventuales de I Segreti del Chiostro.
Tras la comida tomamos el autobús urbano 389 que parte de la Plaza de la Independencia hacia Monreale (1,50€). La Catedral de Monreale está considerada la obra cumbre de la arquitectura árabe-normanda en el mundo, es una auténtica pasada. El interior deslumbra con sus más de 6.000 metros cuadrados de mosaicos bizantinos sobre fondo de pan de oro, presidido por el colosal busto de Cristo. Adosado a la catedral se encuentra el claustro del antiguo monasterio, donde ninguna de las columnas es igual a otra y sus atractivos capiteles narran historias medievales.
De regreso a Palermo, continuamos la visita por la Chiesa di San Giovanni degli Eremiti y siguiendo la Via Porta di Castro llegamos al barrio Ballarò donde visitamos la Chiesa del Gesù di Casa Professa (2€), con un interesante interior barroco siciliano.
Despedimos el día escuchando los músicos callejeros de las Quattro Canti y tomando algo en la Fontana Pretoria.
La última mañana en Palermo paseamos por el mercado Ballarò antes de tomar el tren de las 11:45h al aeropuerto (6,80€). Tras nuestra última comida siciliana, una parmigiana y una granita, pusimos rumbo a casa.

Los horarios de lo monumentos varían a lo largo del año en función de las horas de luz, pues la mayoría son visitas al aire libre. En el itinerario te he ido poniendo los correspondientes a la fecha de mi viaje, que fue a finales de septiembre, principios de octubre.
El primer domingo de cada mes la entrada es gratuita, si puedes hacer coincidir ese día con la visita al yacimiento más caro, podrás ahorrarte un buen pellizco. Así hicimos nosotros también para visitar Atenas sin pagar ninguna entrada. 😉
Es recomendable intentar realizar las visitas a los yacimientos en las horas más frescas del día pues no hay sombra y el calor abrasador. Merece la pena coger el transporte interno en Selinunte, pues el yacimiento el muy grande (aproximadamente 3 km sólo ida desde la entrada al Santuario de Malophoros) y el recorrido además de no aporta valor añadido, te hará perder mucho tiempo.
Como habrás leído durante el diario de viaje, los cascos históricos son muy pequeños, perfectamente abarcables a pie en pocas horas. Aun así, te recomiendo destinarles al menos media jornada para combinar las visitas con un helado o granita en sus terrazas o saborear con calma una deliciosa comida casera, su gastronomía es también parte de su encanto cultural.
Normalmente encontrarás oficinas de turismo y paneles turísticos con itinerarios sugeridos para conocer lo más relevante de ese destino. Tanto es así que no es necesario llevar nada organizado, sino que lo mejor es dejarse llevar por ellos en un cómodo paseo donde empaparse del ambiente. No obstante, te he marcado en el mapa nuestro itinerario con los puntos más destacados, por si quieres seguirlo.
Conducir por Sicilia es bastante caótico. Las normas de circulación parecen meras sugerencias y parece que impera la ley del más fuerte. La experiencia, aunque no llega a ser como conducir en países árabes, tiene más que ver con esa que con la de occidente. Me recordó un poco a nuestras primeras horas conduciendo en Amman o Tánger, aunque la diferencia es que al estar en Europa no te esperas ese caos al volante.
Evité a toda costa acceder en coche al centro de las ciudades: los atascos son infernales, el trafico desordenado (no respetan los carriles sino que circulan por cualquier sitio entremezclándose y atravesándose) y las zonas de tráfico limitado (ZTL) te inflan a multas. Aparcar es un imposible y normalmente hay que recurrir a parkings del extrarradio, en los que tienes que tomar autobuses para llegar al casco histórico.
La mayor tranquilidad mental la encontré en las autopistas o autovías, con carriles de doble sentido o grandes arcenes que me permitían conducir con seguridad por el arcén cuando algún inconsciente decidía adelantar poniendo a 3 ó 4 vehículos en línea.
Las carreteras secundarias suelen tener el firme en mal estado, con baches y ondulaciones. Suelen ser muy sinuosas, con curvas muy cerradas y conducen muy rápido, la velocidad límite no se suele respetar. Los adelantamientos son bastante temerarios, pues la visibilidad suele ser escasa. El estado de estas carreteras me recordó las de Creta, aunque aquí no tuve que circular por ninguna sin pavimentar, y la notable diferencia de tráfico hizo que en Creta fuera mucho más agradable la experiencia.
En definitiva, en Sicilia hay que conducir con mil ojos.

Los cuatro primeros días del viaje alquilé un coche para conocer la zona noreste y centro debido a que no disponía de buenas opciones del transporte público, más aún al encontrarnos fuera de la temporada de verano. En cambio, alquilar un coche no me parece la mejor opción si sólo vas a moverte entre Palermo y Siracusa. Los alquileres son bastante altos en la isla y la oferta de transporte público es muy frecuente y asequible económicamente.
Creo que con lo que he explicado en el apartado anterior sobre la conducción en Sicilia he dejado claro cuales son los principales motivos por lo que elegí hacer todos los trayectos posibles en tren.
Y aunque como os comenté supone algo más de esfuerzo para coordinar donde dejar el equipaje durante las visitas culturales y por supuesto, menos flexibilidad porque estás sujeto a los horarios del tren, tiene otras muchas ventajas como: llegar directamente al centro de la ciudad; no perder tiempo en atascos; eliminarla tarifa del aparcamiento, además de no tener que pagar el costo del alquiler, que no es nada económico en la isla; desplazarte de una manera más respetuosa con el medioambiente y eliminar la tensión de estar pendiente de otros conductores.
La única zona que no recomendaría recorrer en transporte público, como comenté previamente, es la noreste y centro, pues no está bien comunicada. Sin embargo, entre Palermo y Siracusa, la oferta de transporte público es muy frecuente y asequible económicamente.
Los trayectos en tren los reservé todos con antelación directamente en la web de Trenitalia, la principal compañía estatal de transporte ferroviario en Italia, equivalente a Renfe en España. Está muy bien porque puedes hacer todos los cambios gratuitos que quieras hasta 24h antes y durante el mismo día puedes cambiar la hora de ese trayecto, con lo que nos permitía la flexibilidad de elegir sobre la marcha, según nos apeteciera, en qué momento cogerlo.
El único trayecto que te recomiendo hacer en autobús en lugar de en tren es el de Catania a Taormina, pues la estación de tren de Taormina no se encuentra en el centro, la duración y frecuencia del viaje son similares y resulta más económico llegar en autobús.
Los recursos más preciados de esta isla son la base de su rica gastronomía: principalmente el pescado y marisco, donde destaca el pez espada, la sardina y el atún y como en todo el sur de Italia las frituras de éstos; pero también el pistacho de Bronte, la almendra de Avola, las naranjas rojas, el queso ricotta, alcaparras y tomatitos de Pachino, el azafrán y la berenjena, presente en muchos de sus platos más suculentos.
Las recetas sicilianas son un vibrante mosaico de culturas mediterráneas (griega, árabe y española):
En cuanto al dolci, Sicilia es el lugar ideal para morir de gusto por una sobredosis de azúcar:




Pasamos una noche esta casita próxima a la Reserva Natural del Zingaro. Dispone de dos habitaciones, baño, cocina y porche. Dispone de parking privado.
Fantástico Bed&Breakfast muy cerca de Selinunte y con aparcamiento privado. La habitación estaba decorada con muy buen gusto y fue muy confortable. Está regentado por una señora muy simpática y el desayuno tipo buffet fue muy variado y abundante.
Excelente opción para alojarse junto al yacimiento de Agrigento, con aparcamiento público gratuito disponible en la puerta. Habitaciones cómodas y prácticas. La propietaria fue encantadora y preparara un desayuno fabuloso. Te permite ir caminado al yacimiento sin necesidad de usar el coche y pagar el parking.
Para alojarnos en Catania optamos por esta casa de huéspedes junto a la estación de trenes y la parada de autobuses para ir al Etna y Taormina. Permite ir dando un paseo al centro de poco más de 15 minutos. Es una casa en un antiguo edificio de viviendas en la que no hay personal, se accede mediante un código de seguridad que te envían unas horas antes. La habitación era sencilla y básica pero muy conveniente por su ubicación. Nos permitieron dejar las maletas sin ningún coste extra. No dispone de desayuno.
Sencillo hotel justo enfrente de la estación de trenes de Siracusa. También tiene justo detrás una parada de autobuses que te lleva al Parque Arqueológico y a 15 minutos del centro a pie. Personal encantador que nos facilitó nuestra estancia y muy amablemente nos ofreció agua y café siempre que lo deseásemos. Las habitaciones son bastante básicas y sobrias pero suficientes para pasar la noche. El desayuno fue muy escaso: café y cornetto. Pudimos dejar las maletas y fue muy fácil de coordinar porque siempre hay alguien en la recepción.
Acogedora casa de huéspedes en el centro de Taormina con habitaciones agradables y limpias. La anfitriona fue encantadora y preparó un desayuno buffet bastante variado y aceptable. Nos permitió dejar las maletas y nos dio un código de acceso para poder recogerlas cuando quisiéramos.
Muy buena opción en el puerto de Milazzo. Habitaciones amplias y modernas, muy confortables. No dispone de desayuno, pero nos dejaron unos cornettos de cortesía en la habitación. Nos guardaron el equipaje mientras visitamos las Islas Eolias sin coste adicional.
Alojamiento en el puerto de Stromboli, muy cómodo para viajes cortos a la isla. Habitaciones agradables y limpias. Desayuno buffet muy completo.
Apartamento próximo a la estación de tren de Cefalú, con una habitación, un baño y una cocina totalmente equipada. Moderno, muy limpio y confortable. El check-in se realiza online y recibes un código para entrar.
En Palermo nos alojamos en esta casa que pertenece a un edificio antiguo del centro. Se encuentra cerca de la estación de trenes y del centro, a unos 10 minutos a pie de ambos. Las habitaciones son cómodas y agradables y la persona que lo regenta es adorable. Nos dio muchos consejos y nos invitó a café y bizcocho nada más llegar. Además nos regaló un imán de la ciudad de recuerdo.
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