En nuestro primer viaje a las Montañas Rocosas de EEUU realizamos rutas de senderismo de un día y nunca nos cruzamos con un oso. Exclusivamente vimos osos en el Parque Nacional de Yellowstone, dentro de los itinerarios turísticos a pie y en coche, que precisamente están destinados a la observación de animales. Sin embargo, en nuestro viaje por las Montañas Rocosas Canadienses, además de realizar rutas de senderismo de un día, realizamos varias travesías de largo recorrido con acampada en la naturaleza. Esto supone, a diferencia de las rutas de un día, convivir con los animales. Además, al ser espacios naturales en los que el número de visitantes es muy reducido, debido a que el acceso está limitado, pasas la mayor parte del tiempo solo.

Con esto no quiero decir que no puedan verse osos al realizar rutas de senderismo de un día. Los osos, en general, evitan el contacto con humanos, me refiero al oso grizzly y oso negro, el oso polar es otra historia. Por ello si el sendero está más concurrido la probabilidad de verlos es menor. Nuestra experiencia en Canadá fue que en prácticamente todas las travesías de varios días que realizamos nos encontramos con osos, sin embargo, en ningún sendero de un día nos cruzamos con ellos.
A todos, o bueno quizás a casi todos, nos gustaría ver un oso en libertad, desde luego para mí ha sido un sueño hecho realidad. Pero obviamente, no es lo mismo verle a lo lejos y disfrutar de observarle, como en un documental, a toparte cara a cara en mitad de un sendero con un inmenso oso a menos de 5 metros.
Por tanto, creo que lo primordial es que si vas a caminar por un entorno en el que hay probabilidades de cruzarte con un oso, estés informado y preparado para saber reaccionar ante el encuentro. Os dejo toda la información al respecto que pone a vuestra disposición Parques de Canadá y el Servicio de Parques Nacionales de EEUU y te hago un resumen de los puntos más importantes a tener en cuenta:



Todo lo contrario a transmitir miedo, con esta información lo que quiero es transmitiros calma y tranquilidad. Caminar por una región en la que habitan osos no suele ser un problema siempre que respetemos las medidas de seguridad que nos indica el personal del parque. Pero no perdamos de vista que son animales y como corresponde son imprevisibles, por lo que los accidentes siempre son un posibilidad, así que si realizas este tipo de actividad lo haces bajo tu responsabilidad y conociendo el riesgo que ello supone. Lo que está en tu mano es no crear situaciones en las que ellos se puedan sentir en peligro, especialmente si llevan las crías.
Quizás al principio te puedas sentir en terreno un poco hostil pero poco a poco te vas relajando y familiarizando con el entorno y ya verás como disfrutas mucho de ver osos, o alces, que se habla menos de ellos y son mucho más agresivos que los osos, caribúes o bisontes, eso sí siempre desde una distancia prudencial.

Cuando hicimos travesías de largo recorrido en Islandia o Nueva Zelanda, coincidimos con varios estadounidenses que nos comentaban lo maravilloso que era poder hacer este tipo de actividad sin el estrés de enfrentarte a la posibilidad de encontrarte con un oso. Y la verdad es que hasta ahora no habíamos sido capaces de sentir el peso real de esas palabras, ya que nunca nos habíamos enfrentado a ello. Tenían razón, es hermoso y espeluznante a la vez, es como una droga que te engancha y no te deja parar, es tan salvaje que te fascina.
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